Acabo de llegar de vacaciones, vengo de uno de esos sitios dónde el tiempo se para y los problemas se olvidan por instantes.
Pasé a un nuevo año de una manera increible; a 1500m de altura, entre montañas nevadas y un frío que pela.
Un pagés tocando las campanadas en el cencerro de un burro y dándole 12 zanahorias baby...increible pero cierto!
He llegado a casa y todo está como lo dejé.
Aún no han pasado 10 min. que me entra tal agobio que me tengo que ir del salón y refugiarme en mi cuarto.
Me pongo a escribir en mi diario pero no surje efecto.
LLoro.
Me he dado cuenta que vaya a dónde vaya y viva lo que viva seguiré siendo igual de infeliz.
Esto tendrá que acabar algún día de una manera u otra..............................
Esas cosas que todos pensamos, que se nos pasan por la cabeza y no decimos o que incluso a veces nos obligamos a olvidarlas.
Nos formateamos por fuerza, por represión y muchas veces por no herir a los que nos rodean, a los más queridos.
Muchas veces me siento como si me hubieran cortado el aliento, incapaz de expresarme, de hablar, y otras que me lanzo al vacio me caigo de morros ante la incomprensión de la gente.
La superficialidad de las cosas y el poco saber escuchar me matan, me van matando por dentro y como el anuncio dice; eso se nota por fuera.